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El Papel del Psicólogo ante la Locura

27 Aug 2010 a las 17:35

Hablar de la locura es conectarse con la parte más profunda del ser humano, con la fuente de la creatividad y el principio de todo dolor y del miedo.
En primer lugar deseo agradecer la invitación de las autoridades de esta Universidad por esta invitación y a ustedes la atención que en este momento me prestan para compartir mis experiencias y conceptualizaciones en torno a la locura y las implicaciones que como profesionales de la salud mental nos corresponden.
Antes de continuar me gustaría hacer una pequeña pero enorme observación introductoria a fin de conextualizar mi exposición.
Comienzo entonces por compartirles que para mi ha sido sustancial el reconocer que no somos seres humanos que poseemos un espíritu, sino espíritus que poseemos un cuerpo, somos energía materializada y como energía existen una serie de leyes y paradigmas que van más allá de lo que la ciencia dura pueda comprender. Creo que a partir de ello todo psicólogo debe estar abierto a conceptualizaciones que van abriendo su sentido de realidad, de donde la idea de que habrá un momento en el que alcanzaremos la verdad, termina siendo una utopía, pues lo que considero será nuestra máxima obtención, radica en tener aproximaciones a una realidad siempre cambiante, lo que nos permite ser capaces de sostener una saludable duda de nuestras propias certezas. La vida cobra entonces la característica de ser misteriosa y sublime, que a su vez requiere que nosotros miremos desde la grandeza de nuestra pequeñez y desde una profunda humildad que nos permita ser espectadores sin prejuicios de la vida y de los demás.
El hombre entonces se forma desde su propia historia de vida, desde las circunstancias psicosociales de la misma y de él como individuo, así mismo interviene de manera fundamental el equipo biológico con el que se nace. Cada uno de estos elementos al ser reconocidos por los estudiosos del ser humano, es que se construyen paradigmas desde donde surgen diversas formas de ayuda, cada una de ellas posee una riqueza indudable; surgen entonces, la psiquiatría biológica, la psiquiatría fenomenológica, el psicoanálisis, la psicoterapia sistémica y muchas otras corrientes que enumerarlas seria correr el riesgo de obviar a alguna.
En relación a la psicosis ya en algún otro momento postulaba la necesidad de llevar a cabo una integración epistemológica tanto para acercarnos a su comprensión, como para instrumentar una ayuda posible a ese ser humano cuyo dolor muchas veces


rebasa nuestra comprensión, cuando esto sucede es muy fácil que el profesionista rigidice su postura teórica y clínica se erige entonces como el poseedor del conocimiento, devaluando no solo al profesionista que no piensa lo mismo que él, sino que de una manera intensa y avasalladora se hace cargo de la vida de su paciente pretendiendo manejar su vida por el verdadero camino de la salud y la felicidad, dejando a este en un lugar en donde se le infantiliza y se le deja sin fuerza para hacerse cargo de su vida. Sobre este punto me gustaría regresar más adelante, simplemente ahora quiero subrayar la importancia de una paradoja académica en donde al clínico en el campo de la psicosis le conviene renunciar a la certeza a fin de incursionar en el campo de lo oscuro en donde siempre habrá algo que aprender, tomando la postura en la que el maestro se capaz de convertirse en un alumno siempre dispuesto a tomar lo que la vida le ofrezca, pues es la certeza de que el dolor y su fuerza tienen la capacidad de conectarnos con la vida misma.

El alma del ser humano encarna en medio de una familia, misma que a su vez ha sido construida con la fuerza de sus antepasados, son estas historias una parte fundante de nuestra individualidad. Cuando no hemos sido capaces de mirar hacia ella, de mirarla con respeto, sin intentar decorar nada de ella, sino llevando a cabo una revisión honesta y compasiva, comprendiendo y perdonando todo aquello que nos hizo dañoen esta historia en la que ahora nos vemos incluidos, hay muchos recursos, también hay limitaciones y en su totalidad los tomamos para construir nuestra propia leyenda personal, habremos de dar un sinfín de vueltas, habremos de cometer una y muchas veces más el mismo error, si bien nos va cometeremos nuevos errores, también tendremos muchos aciertos y todo e la búsqueda de la felicidad, que es la felicidad y donde se encuentra, es un acertijo para resolver en la vida. Si bien nos va quizá nos percatemos que eso que buscamos estuvo todo el tiempo dentro de nosotros, en nuestro interior. Ha sido entonces que de muchas maneras hemos sido capaces de incrementar nuestra conciencia y solo por medio de ella es que nos conectamos con la fuerza original de la vida y del universo, con la fuerza llamada amor.
Desde el inicio de la vida, habrá de enfrentarse a todos los derivados de la emoción básica llamada miedo y podríamos decir que es esta emoción la que nos recuerda que el ser humano se encuentra en un medio ambiente finito, en donde la carencia y el dolor es parte de lo que nos sostiene.
Melanie Klein psicoanalista infantil postuló que el ser humano posee como núcleo psicológico constitutivo cuya característica fundamental es la de ser esquizoide, es decir que los elementos básicos de la indiferenciación, la ambigüedad y la dualidad. Desde un punto de partida en donde la escisión marca de manera muy clara la dualidad positivo – negativo, que siempre nos acompañara

El deseo de sanar se puede convertir en una fuerza que destruye, que lastima.
El miedo es una emoción fundante, no hay hombre que no sienta miedo, lo importante es saber que se hace con ese miedo.
El trabajo de acercamiento al que sufre se toma como un proceso de aprendizaje, en donde el que enseña, aprende, un proceso pedagógico que implica a los dos partes del sistema.
Pedagogía del amor:
Son nuestras capacidades a desarrollar.
Generar y producir.
Organizarse
Colaboración.
Humildad.
“Uno solo puede curar, cuando se reconoce enfermo”
De otra manera nos convertimos en vampiros de energía, robándole al otro la fuerza de su espíritu, vendiéndole la idea de que yo si voy a poder ayudarte, vendiéndome la idea de que soy suficientemente fuerte como para ayudar a los demás, suficientemente sabio para no sufrir, suficientemente bueno para brindarle a los demás un poco de la paz que a ellos les falta y que a mi afortunadamente me sobra.
Rogers mencionaba “se requiere para que realmente nos podamos convertir en personas que primero experimentemos el proceso de convertirnos en monstruos”.
La misma Klein advertía dentro del proceso maduracional del ser humano una fase temprana depresiva, esta toma una de dos posibles caminos; la depresión persecutoria que implica el hecho de haber transcurrido

Autor: Dr. Sergio C. Xóchihua Núñez

Referencias: